- DEFINICIÓN DEL PROBLEMA: ¿Qué es lo que tengo que hacer?
- APROXIMACIÓN AL PROBLEMA: Tengo que tener en cuenta todas las posibilidades.
- FOCALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN: Tengo que centrar mi atención y pensar en esto, ahora. Tengo que hacerlo muy bien.
- ELABORACIÓN DE RESPUESTA: Creo que es ésta.
- Si la respuesta es correcta: AUTORREFUERZO: ¡Muy bien! He trabajado estupendamente.
- Si la respuesta es incorrecta: REPASAR los pasos, localizar la causa del error y hacer una predicción de éxito para las próximas actuaciones. Oh! He cometido un error, ¿Por qué habrá sido?. La próxima vez iré más despacio y estaré más atento, ¡Seguro que saldrá mejor!.
- Debe realizarse la tarea/acción en voz alta, intentando darse cuenta de cómo se está haciendo.
- Una vez terminada, se le pide qué piense cómo lo ha hecho y que haga una lista de los pasos que debería hacer otro niño para completar la tarea. Se le explica que cada vez que intentamos solucionar un problema seguimos un plan. Siempre es así, aunque a veces, nuestro cerebro trabaja tan rápido que no nos damos cuenta de cómo piensa. En ocasiones, nos saltamos un paso y entonces es cuando llegamos a soluciones incorrectas.
- Para recordar mejor lo que tenemos que hacer utilizaremos un cartel de recuerdo:
- ¿Qué es lo que tengo que hacer?
- ¿Cómo lo voy a hacer?
- Tengo que estar muy atento y ver todas las respuestas posibles.
- ¡Ya está! Creo que la solución es ésta.
- ¡Fantástico! Me ha salido bien. Soy un genio.
- ¡Vaya! Me ha salido mal. ¿Por qué?. Ah…es por eso. La próxima vez me saldrá mejor.
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